En 1823 es nombrado director
espiritual de los Hermanos de San José, Congregación
fundada por el P. Dujarie. Doce años más tarde asume
la dirección de estos hermanos y forma también a
sacerdotes auxiliares para empezar un proyecto apostólico
que luego, en 1837 sería oficialmente la Congregación
de Santa Cruz.
En 1841 empieza un nuevo proyecto
con un grupo reducido de mujeres, teniendo como colaboradora principal
a Leocadie Gascoin. Este grupo se llamaría Marianitas de
Santa Cruz. Estas tres sociedades: hermanas, hermanos y sacerdotes
fueron guiados por Basilio Moreau, enviándoles de misiones
por diferentes países.
Luego de sus visitas a Roma,
para la aprobación de las sociedades y la búsqueda
de soluciones por tensiones internas en la Congregación,
renuncia como Superior General. Se retira a la casa de las Marianitas.
Trabaja como misionero itinerante hasta su
última prédica, tres semanas antes de su muerte.
Admiremos su celo para la misión en lo que él escribe
el 19 de noviembre de 1872: “Yo no muero aún y yo
espero poder todavía, con mis 73 años, predicar
la próxima Cuaresma en una parroquia de nuestra diócesis”.Es
acogido a la casa del Padre el 20 de enero de 1873.